A)Estoy
harta de sus críticas. Lo que más irrita a mis compañeros de excursión es la
mirada que me atribuyen: murmuran que observo todo en derredor, que no dejo de
percibir ningún movimiento de ellos, que no se me puede sorprender, que mi
nerviosismo es extremo y que todo me entra por los ojos, esos ojos que ellos
sienten como una amenaza que les impide toda intimidad. No los culpo: yo
también, a veces, querría tener otros ojos. Pero todas las moscas somos así.
David Lagmanovich
B)Dejando de lado los motivos,
atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que
no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe
semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del
rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al
final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la
imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído
el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas
o en esos golfos del estrecho de Magallanes en
los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el
rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la
manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto.
Duración media del llanto, tres minutos.
Julio
Cortazar
No hay comentarios:
Publicar un comentario