lunes, 30 de julio de 2018

10


A)Estoy harta de sus críticas. Lo que más irrita a mis compañeros de excursión es la mirada que me atribuyen: murmuran que observo todo en derredor, que no dejo de percibir ningún movimiento de ellos, que no se me puede sorprender, que mi nerviosismo es extremo y que todo me entra por los ojos, esos ojos que ellos sienten como una amenaza que les impide toda intimidad. No los culpo: yo también, a veces, querría tener otros ojos. Pero todas las moscas somos así.
David Lagmanovich 

B)Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
 Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Julio Cortazar

09

A)-¡Que extraño! -dijo la muchacha avanzando cautelosamente-. ¡Qué puerta más pesada!
La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
-¡Dios mío! -dijo el hombre-. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!
-A los dos no. A uno solo -dijo la muchacha.
Pasó a través de la puerta y desapareció.
I.A. IRELAND


B)Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado, del difunto emperador. ¿Veis? -dijo - Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador.

El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.
MARCO DENEVI

08

A) Algo sucede entre el gato y yo. Estaba mirándolo desde mi sillón cuando se puso tenso, irguió las orejas y clavó la vista en un punto muy preciso del ligustro. Yo me concentré en él tanto como él en lo que miraba. De pronto sentí su instinto, un torbellino que me arrasó. Saltamos los dos a la vez. Ahora ha vuelto al mismo lugar de antes, se ha relajado y me echa una mirada lenta como para controlar que todo está bien. Ovillado en mi sillón, aguardo expectante su veredicto. Tengo la boca llena de plumas.
Raúl Brasca


B) Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.
Max Aub

07


A) En el circo, disfrazado de payaso, su torpeza pasa desapercibida. El maquillaje blanco encubre su blancura. Sus compañeros de trabajo se quejan a veces de que huele mal, pero el director de circo lo defiende, porque hace reír como ninguno, se contenta con poco, y casi nadie se da cuenta de que está muerto.
Ana María Shua


B) En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma de círculo) hay una mesa de maderas y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mi escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular...El proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben.

Jorge Luis Borges

06


A)La abuela le había dicho que los padres estaban de viaje, pero según la niña, el tiempo para que regresaran se hacía demasiado largo. Pasaba largas horas en el jardín, sin mirar nada, solamente esperando. Una tarde, desde el seto que tenía esas flores tan bonitas y coloridas que se llaman “conejitos”, apareció el duende.
- Hola – le dijo – No esperes más, ellos no vendrán. Pero aquí estoy yo para acompañarte.-
Dijo llamarse Brunildo. La niña, apenas entró a su casa, le contó a la abuela.
- Niña - dijo la abuela – cuidado con las fantasías, uno termina perdiendo la cabeza.-
La niña siguió visitando a Brunildo en el jardín y gracias a él no perdió la confianza en la vida. El tiempo ha pasado, hoy es una mujer, se ha enamorado y recuerda aquél amigo que tal vez aparezca en otra casa, en un jardín donde una niña solitaria necesita soñar para olvidar su duelo.
La abuela ha envejecido mucho y ahora es ella la que recibe cada noche, la visita de un duende que no se llama Brunildo sino Frederik.
Pero esta vez, la niña que es mujer, no le quita a la abuela su necesidad de imaginar.
                                                                                                               Eduardo Chaves

B) Él: - No es un I-Pad. Es un I-Fone.
Yo: -Y esto no es una parrilla plástica. ¡Es un tender!
Cuando me miró perplejo, me di cuenta que no domina todo el vocabulario técnico.


Silvia HaydéeSecchi
Icebergs, 2016

05

A)Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.
-¡Oh! -les respondió el río- aun cuando todas mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.
-¡Oh! -prosiguieron las flores de los campos- ¿cómo no ibas a amar a Narciso? Era hermoso.
-¿Era hermoso? -preguntó el río.
-¿Y quién mejor que tú para saberlo? -dijeron las flores-. Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, contemplaba en tus aguas su belleza...
-Si yo lo amaba -respondió el río- es porque, cuando se inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas.
                                                                                                                           Oscar Wilde


B) Dice que se ocultó en el sótano para esperar al fantasma. Se acomodó a lo largo de la línea en que la pared se besaba con el piso, y apoyó su cabeza clara en un redondel de sombra.
Cuenta que se durmió  y que en el sueño una figura celeste subía y bajaba las escaleras, y cuando subía era mujer pero bajaba varón y, al final se hacía polvo radiante enroscándose en el rayo de luz que se filtraba por la cerradura. Y dice que fue una pena no haber podido descubrir al fantasma.

María Cristina Ramos
La secreta sílaba del beso 

04

A) Ella sueña que su marido, la ama, la consiente, es el tipo de hombre que solamente vive para adular a su mujer.
Cuando se despierta, camina despacio hasta el baño. En el espejo observa los moretones en los brazos, el labio partido. Piensa que falta tanto para que la noche la lleve de la mano a ese mundo donde sueña que su marido la ama, la consiente, es el tipo de hombre que solamente vive para adular a su mujer.

Eduardo S. Chaves



B) Lo tenía todo para ser el astro más importante: llevaba el talento futbolístico en la piel. Dotado de la agilidad de los felinos, de una gran destreza técnica, de singulares reflejos y de una musculatura privilegiada. Podría haber sido el mejor jugador de todos los tiempos. Sin embargo era víctima de un pequeño defecto: como tenía una pésima memoria, nunca lograba recordar para qué equipo jugaba.

Jacques Sterberg
Cuentos Glaciares

03


A)Él se cansó de mirarla. Por eso tomó la goma y minuciosamente, sin dejar más vestigios que los restos deshilachados de goma sobre el piso, la borró. Luego con un lápiz, sobre su vida en blanco, dibujó otra mujer. Era casi igual a la primera, pero mejor, porque lucía nueva y recién hecha…y porque ella lo miraba distinto, lo miraba mucho, lo miraba tanto…tanto…tanto… que se cansó de mirarlo, tomó la goma y, minuciosamente, sin dejar más vestigios que los restos deshilachados de goma sobre el piso: lo borró.

                                                                                                             Alejandra Oliver Gulle


B)-¿Organizamos la ropa?- pregunté
-No- dijo - la llevo así nomás en el auto,
Miré el dormitorio: Una media impar en el suelo, dos camisas sobre la silla, short de gym colgado en el respaldar de la otra, doce mil camperas en el perchero, toallones húmedos, más medias sueltas, jeans sobre la cama, zapatillas varias en todos lados, un sweater de Mauro, uno de Níco, uno de Alfonso, uno de Andrés….
O hizo un curso de levitación de objetos –en secreto- o tengo un hijo extraterrestre.

Silvia HaydéeSecchi
Icebergs, 2016


02


A)La muerte, con su ojo imperdonable, descubrió al poeta a punto de cometer suicidio.
 -No lo hagas – le susurró la muerte al oído – ella te olvidará de todos modos.-
El poeta, incrédulo, se arrojó desde el puente.
Ella leyó la noticia en el periódico al día siguiente. Sintió en el corazón un golpe de angustia y quizás creyó que lloraría, pero no lo hizo. ¡Hacía tanto tiempo que no veía a aquél joven pálido!
Olvidó el periódico sobre una mesa y también el rostro del poeta que, por un instante, había regresado a su memoria.
El tiempo con su mano de nieve, borró todo recuerdo, así como las huellas que el suicida había dejado sobre el agua.
                                                                                                                   Eduardo Chaves


B)Fuimos al mayorista. La lista estaba organizada por góndola. Al llegar a de las galletitas, le dije que agarrara las que quisiera, pensando siempre en una dieta balanceada. Trajo Oreo, Oreo, Oreo, Oreo…
Le explique la importancia de la salud –y sobre todo de la variedad- al momento de comprar. Entonces sacó algunos paquetes de Oreo, los devolvió a su lugar  y trajo obleas de vainilla, obleas de limón, obleas de choco y frutilla.

Silvia HaydéeSecchi
Icebergs, 2016

01

A)Ella le dijo: “Te dejo mi perfume, ahora debo regresar con mi marido.”
Él, prometió esperarla, envuelto en ese aroma de flores que había quedado entre las sábanas. Durante toda la noche soñó con ella, con el instante en que volvería a tenerla entre sus brazos mientras el perfume se adueñaba de su nariz, de su cuerpo, se mezclaba a su sangre y corría turbulento por las venas.
A la mañana, por la ventana abierta, entró el olor del carro recolector de basura que acababa de pasar por la calle, el violento aroma del excremento de los caballos, los efluvios de los alimentos podridos, el árido rastro de materia descompuesta. Por la tarde, cuando ella entró de nuevo en la habitación, su perfume había sido reemplazado por el desodorante de ambientes, y él, no la reconoció.
                                                                                                  Eduardo Chaves

B)Yo osé decir: - Vas a necesitar un felpudo.
Uno de los amigos preguntó. ¿Qué es un felpudo?
Todos lo miramos.
-Ya sé- se defendió. Es algo con felpas, como un silloncito.
Todos empalidecimos.
Inmediatamente – porque hay que ver cuanta sed de conocimiento tienen los chicos de hoy en día – agarró el celu  y buscó en google.
- Ah, si…- dijo. Mi vecino tiene uno en la puerta, pero pensé que se llamaban joumswitjoun.

Silvia HaydéeSecchi
Icebergs, 2016