Para Sexto Año
A partir de la lectura
del siguiente texto reflexionen y piensen junto a su docente.
La “Semana de Mayo”
El 14 de mayo de 1810 llegó al puerto de Buenos Aires una fragata
inglesa que traía periódicos que informaban que la Junta Central de Sevilla
había caído ante los franceses. En España, esta Junta había asumido la autoridad
política desde que el rey Fernando VII había sido tomado prisionero por
Napoleón y obligado a abdicar.
La novedad desencadenó un proceso revolucionario que grupos de
criollos preparaban desde hacía tiempo en cafés y en regimientos.
Los criollos solicitaron al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros la
realización de un “cabildo abierto”. Esta era una acción prevista en el derecho
español de la época: cuando el trono se encontraba vacante, la soberanía (es
decir, la autoridad política) volvía al cabildo.
Cisneros no estaba de acuerdo con la convocatoria al “cabildo
abierto”, pero no pudo impedirla. Fueron invitados cuatrocientos cincuenta
vecinos, seleccionados entre la “gente decente” de la ciudad. Solo concurrieron
doscientos cincuenta y uno.
El cabildo abierto
El 22 de mayo, el “cabildo abierto” debatió acerca de si el virrey
debía cesar, o no, en sus funciones. Afuera, en la plaza, Domingo French y
Antonio L. Beruti encabezaban la “Legión Infernal” que presionaban a los miembros del Cabildo Abierto para que votasen en favor
de la destitución del Virrey Cisneros, allí esperaban
novedades.
El obispo de Buenos Aires, Benito Lué, sostuvo que
mientras hubiera un español en América, a ese español los americanos debían
obediencia.
Juan José Castelli, uno
de los criollos que integraba el grupo de revolucionarios, respondió afirmando
que las colonias pertenecían a la Corona y no a los españoles. Y que, por lo
tanto, estando el rey prisionero, la autoridad volvía al pueblo. Y que era el
pueblo el que, por medio del voto, debía elegir el nuevo gobierno. El fiscal de
la Audiencia de Buenos Aires, Genaro Villota, sostuvo entonces que Buenos Aires
no tenía derecho a decidir, por sí sola, una cuestión tan importante y que
debía consultar a las otras ciudades del virreinato.
El abogado Juan José Paso, quien también integraba el grupo
de revolucionarios, respondió diciendo que la situación era muy grave, y que
como capital virreinal, Buenos Aires podía tomar medidas urgentes con carácter
provisional y consultar después a las ciudades del interior.
Cornelio Saavedra, criollo y jefe del Regimiento de Patricios,
dijo entonces que el virrey debía cesar en el mando y que el Cabildo debía
asumir el gobierno de la colonia.
La “Primera Junta” Provisional de Gobierno
El 24 de mayo el Cabildo designó una junta de gobierno integrada
por dos criollos y dos peninsulares y presidida por el virrey Baltasar Hidalgo
de Cisneros. Los criollos que controlaban las milicias no aceptaron esta
decisión y los miembros de esta junta tuvieron que renunciar.
Con el apoyo de las milicias urbanas, el 25 de mayo los criollos
impusieron al Cabildo una nueva junta de gobierno presidida por Cornelio
Saavedra.
Cornelio Saavedra,
comandante del Regimiento de Patricios, nacido en Potosí, era uno de los
oficiales milicianos con más autoridad. Propuso políticas moderadas y
representó los intereses de los grupos criollos que pretendían transferir los
privilegios de funcionarios y comerciantes españoles a los nuevos funcionarios
y hacendados criollos.
Los vocales de esta Primera Junta Provisional de Gobierno fueron:
el militar Miguel de Azcuénaga; los comerciantes Juan Larrea y Domingo Matheu,
el sacerdote Manuel Alberti, y los abogados Manuel Belgrano y Juan José
Castelli.
Los secretarios de la Primera Junta fueron el abogado Mariano
Moreno y el abogado Juan José Paso.
Moreno, Belgrano y Castelli estaban de acuerdo con las ideas de la
Ilustración y conocían el proceso de la Revolución Francesa. Ellos fueron partidarios
de las reformas más radicalizadas.
Algunos criollos revolucionarios eran partidarios de declarar la
total independencia de la metrópoli. Sin embargo, la nueva Junta Provisional de
Gobierno se presentó como heredera de las autoridades metropolitanas y en una
proclama dirigida al pueblo manifestó su fidelidad y obediencia al monarca
español.
Autores: Fernando Dunan
y María Ernestina Alonso
Coordinación autoral y
responsable disciplinar Ciencias Sociales: María Ernestina Alonso
Fuentes:
Alonso, M., Elisalde, R.
y Vázquez, E., Europa moderna y América colonial, Buenos Aires, Aique, 1994.
Halperín Donghi, Tulio,
De la revolución de independencia a la confederación rosista. Buenos Aires,
Paidós, 1985.
Con el 25 de
Mayo nace el ideal de la patria libre, progresista y generosa. No es solo
celebración, o mero gesto, estas voces que llegan a través de la historia, van
señalando el ritmo y la acción del presente y del futuro.
Ahora
reflexionemos sobre este proceso, en nuestro país, en Córdoba, en nuestro
colegio.
(Algunas preguntas orientadoras)
a-
¿Qué valor le damos hoy a la
revolución de mayo?
b-
En el pasado, esta tierra
dependía de la Corona de España, no éramos libres, hoy ¿qué valor le damos a la
libertad? ¿Qué significa ser libres?.¿Cuándo nos sentimos libres?
c-
¿Qué relación podemos
establecer entre la libertad, la revolución Honestidad y democracia?
-Los invitamos a
que juntos como grupo, luego de haber debatido plasmen las conclusiones a las
que arribaron en los puntos y las den a conocer durante la puesta en común.

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