A)La
muerte, con su ojo imperdonable, descubrió al poeta a punto de cometer
suicidio.
-No lo hagas – le susurró la muerte al oído –
ella te olvidará de todos modos.-
El poeta,
incrédulo, se arrojó desde el puente.
Ella leyó la
noticia en el periódico al día siguiente. Sintió en el corazón un golpe de
angustia y quizás creyó que lloraría, pero no lo hizo. ¡Hacía tanto tiempo que
no veía a aquél joven pálido!
Olvidó el periódico
sobre una mesa y también el rostro del poeta que, por un instante, había
regresado a su memoria.
El tiempo con su
mano de nieve, borró todo recuerdo, así como las huellas que el suicida había
dejado sobre el agua.
Eduardo
Chaves
B)Fuimos
al mayorista. La lista estaba organizada por góndola. Al llegar a de las
galletitas, le dije que agarrara las que quisiera, pensando siempre en una dieta
balanceada. Trajo Oreo, Oreo, Oreo, Oreo…
Le explique la
importancia de la salud –y sobre todo de la variedad- al momento de comprar.
Entonces sacó algunos paquetes de Oreo, los devolvió a su lugar y trajo obleas de vainilla, obleas de limón,
obleas de choco y frutilla.
Silvia HaydéeSecchi
Icebergs, 2016
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