lunes, 30 de julio de 2018

02


A)La muerte, con su ojo imperdonable, descubrió al poeta a punto de cometer suicidio.
 -No lo hagas – le susurró la muerte al oído – ella te olvidará de todos modos.-
El poeta, incrédulo, se arrojó desde el puente.
Ella leyó la noticia en el periódico al día siguiente. Sintió en el corazón un golpe de angustia y quizás creyó que lloraría, pero no lo hizo. ¡Hacía tanto tiempo que no veía a aquél joven pálido!
Olvidó el periódico sobre una mesa y también el rostro del poeta que, por un instante, había regresado a su memoria.
El tiempo con su mano de nieve, borró todo recuerdo, así como las huellas que el suicida había dejado sobre el agua.
                                                                                                                   Eduardo Chaves


B)Fuimos al mayorista. La lista estaba organizada por góndola. Al llegar a de las galletitas, le dije que agarrara las que quisiera, pensando siempre en una dieta balanceada. Trajo Oreo, Oreo, Oreo, Oreo…
Le explique la importancia de la salud –y sobre todo de la variedad- al momento de comprar. Entonces sacó algunos paquetes de Oreo, los devolvió a su lugar  y trajo obleas de vainilla, obleas de limón, obleas de choco y frutilla.

Silvia HaydéeSecchi
Icebergs, 2016

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